Nueva vida a esta cocina

Mi trabajo me hace conocer gente excepcional, es una de las cosas que me gustan de ser diseñadora.

Porque ir a las casas hace que uno conozca un poquito de ese mundo interior de las personas. Ellos se abren y ves ahí un cachito del alma, de sus sueños e ilusiones.

Pero a Miguel y a Mabel los conocí mucho antes, en mi primer trabajo en relación de dependencia que hacía relacionado a la decoración. Trabajaba (allá por mis 24 añitos) en una conocida empresa de pisos en el barrio de Colegiales.  A los años me fuí a recorrer otros rumbos pero cada tanto volvía de visita porque siempre sentí mucho cariño por quienes entonces habían sido mis compañeros.

Unos muchos años después recibí una llamada, era Miguel, que sabía que estaba trabajando como diseñadora independiente y quería ayuda para proyectar la remodelación de su cocina.

Me encontré con una cocina bastante vintage, de colores marrón y anaranjado y un revestimiento simil machimbre que ya no iba. Y entonces fue la primera vez que los pude usar! Ay sí! Estoy hablando de los azulejos subway (estabamos en pleno auge de tendencia), lo propuse y no lo dudamos.

Cambiamos pisos y revestimientos, además le dimos una lavada de cara a los muebles (a los cuales también le cambiamos los herrajes) y compramos artefactos de iluminación entre otras cosas.

Pero la estrella (siempre tiene que haber una) de esa deco fueron los azulejos decorados artesanalmente que hicimos “salpicar” en la pared arriba de la mesada. Fueron medio un dolor de cabeza porque al ser artesanales tardaron más de la cuenta… Pero creo que nadie se arrepintió luego de ver el terminado.

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La cocina quedó fresca y mucho más luminosa de lo que era. Mabel ahora cocina mas rico (me dijeron por ahí), y Miguel chocho de la vida!

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Y a ustedes que les parece?

Besos y hasta la próxima!

Todas las fotos son de mi autoría. 

Para el comienzo mi entrada

Feliz feliz año nuevo! Que lindo empezar un nuevo año, que ansiedad por lo que nos depara!

Para mi el 2016 fue glorioso y todavía estoy acomodandome porque siento que sigo “mudandome” a mi nuevo hogar. Es que una casa te demanda tanto! Pero a la vez es tan lindo verla crecer y cada detalle que uno le agrega se lo queda mirando un buen rato y varias veces porque es así como una casa se convierte en hogar.

Lo primero que quería hacer era tener terminada la entrada, es que siempre soñé con tener una “entrada” de esas con mueblecito lindo que se ven en las mejores revistas de decoración. Fue así como el mejor novio del mundo me regaló un mueblecito que tenía entre ceja y ceja que había visto en la página de Dormistore. Dormistore es un local de muebles algunos nuevos y otros recuperados pero todos diviiiinos, y las chicas que atienden no pueden más de genias. A ellas también les compramos la cómoda de la habitación de Male y seguramente vayamos a por más. Pueden ver acá la info del local.

Bueno sin más preludios les muestro.

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Cada detalle tiene un porqué y cada objeto una historia detrás. No soy de las que compran por comprar para poner en algún lado, no, para mi todo tiene que tener un significado.

No voy a contarles cada uno pero sí los más significativos para mi.

La cajita. Esta la compré hace 150 años en la feria artesanal de Mar del Plata (la del centro). Y en realidad está rota, y bueno, no hace 150 años pero sí que era adolescente, o mínimo de los principios de mis 20.

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Las ramitas. Ahhh las ramitas! Esas son de Bariloche, Villa Tacuil. Son hermosas porque están erosionadas por el lago, insistí mucho para traerlas porque quería tener un pedacito del sur que tanto amo en mi casa en Maschwitz. Además les puse a algunas un toque de dorado glamoroso porque bueno… hay un cachito de mi que es así.

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Los canastos. En el último estante tenía que haber canastos. Busqué y busqué pero todos me parecían carísimos! y no daban con la medida tampoco. Hasta que en Carrefour encontré unos de oferta pero en colores muy feos, así que los compré y los pinté. Pintura acrílica siena tostada y arriba con pincel seco un color más claro.

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Para decorar un mueblecito y que quede bien está bueno jugar con las alturas, por eso un florero o un velador quedan bárbaro en el primer estante. También se pueden colocar libros para dar altura a algún objeto que queramos destacar. Otro tip: tratar de poner algo de color o algo orgánico le da vida al espacio.

Que cambiaría: El espejo. No debería superar la longitud del mueble, pero este lo traigo conmigo desde que vivía sóla en un monoambiente en Villa Urquiza, es usado y me salió 2 mangos con 50 y me encanta! Por ahora encontró su lugar en la entrada de mi nueva casa.

Espero les guste lo que armé! y bienvenidos a mi casa !